El sexo en el islam

Contents:
  1. "El orgasmo no es un complot de Occidente": Islam y sexo, una relación de amor y odio
  2. El mundo musulmán y la sexualidad - Historia - Diario digital Nueva Tribuna
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Ya que has de saber, oh visir, que la mayoría de mujeres no hallan en los besos y las caricias solamente la plena satisfacción. Esta sólo se la proporciona el miembro varonil, y sólo aman al hombre que las penetra con fogosidad, aunque sea feo y contrahecho. Quien desee el goce que puede procurar una mujer debe satisfacer su embriaguez amorosa después de haberla estimulado con ardientes caricias.

En la azora 2, aleya versículo dice así:. En cuanto al Paraíso, los musulmanes creen que rebosa de huríes cuya virginidad física se reconstituye después de cada penetración…. Si bien el islam tiene una vocación natalista, no prohíbe ni excluye el goce sexual lícito.

El repertorio léxico es muy fértil por su riqueza y su precisión. La expresión hâjat ghûlmatûhu significa que la pasión sexual se desborda. Para mostrar esta diversidad, he aquí una decena de otros términos empleados por los amantes: La mujer es dicha mûtabarrija , cuando manifiesta una libertad demasiado grande de costumbres.

No se calma la verga. Cuando se encuentran se produce la lucha, las cornadas, un combate feroz. Alabo a Dios como un siervo incapaz de evitar amar las cosas buenas […].

"El orgasmo no es un complot de Occidente": Islam y sexo, una relación de amor y odio

Sintetizando, podemos decir que las influencias de Persia en materia erótica destacan en los temas de la homosexualidad, de la belleza y de la estética. En cuanto a la India, es evidente la influencia del Kama Sutra sobre los autores arabo-musulmanes. Se cree que fue envenenado. Evoca la chanza sexual, la cortesía amorosa y la dulzura.

Ciertos tratados no vacilan en evocar abiertamente la ninfomanía, la zoofilia y la masturbación.

El mundo musulmán y la sexualidad - Historia - Diario digital Nueva Tribuna

Hay que añadir también que muchos escritores europeos de estos mismos siglos Flaubert, Nerval, Burton, Lane, etc. En su célebre novela En busca del tiempo perdido , Marcel Proust recuerda la vacilación de su madre a la hora de ofrecerle una de las dos traducciones disponibles de las Mil y Una noches: Lo que supone una complementariedad de lo masculino y de lo femenino.

El fin de esta complementariedad es el goce y el placer, pero también y sobre todo la procreación y la perpetuación de la raza humana. En este espíritu, la homosexualidad sería una violación de la armonía natural y una amenaza de anarquía y desequilibrio. No obstante, la similitud con Zina la fornicación es evocada por ciertos ulemas musulmanes para establecer variaciones en la sanción: La homosexualidad femenina es tratada con una indulgencia relativa, pues no es asimilada ni a la fornicación ni a la homosexualidad masculina.

Los amores masculinos fueron proclamados y tolerados en tanto que amores no sólo carnales y sexuales, sino también filosóficos y místicos.

El califa Al Amin compraba muchos eunucos para disfrute propio, renunciando así a sus mujeres y concubinas. Al Amin, hijo y sucesor del gran califa Harun al-Rachid , tenía un amor desmesurado por algunos de sus esclavos varoniles, y componía para ellos poemas donde manifestaba su pasión y su llama.

El califa, cuyo imperio se extendía del Magreb a China, describe así a su servidor Kawthar en uno de sus poemas: Otros califas Abasíes, como Al Mutasim y Al Wathiq , escribían poemas de amor dedicados a jóvenes muchachos y a efebos. El califa Al Mutasim estaba prendado de un joven de una belleza excepcional que se llamaba Ajib, por el cual sentía una pasión sin freno.

Cerca de 60 asociaciones y grupos políticos piden sacar la religión de la escuela. La pitufina de Nueva Zelanda. Lo que supone una complementariedad de lo masculino y de lo femenino. El fin de esta complementariedad es el goce y el placer, pero también y sobre todo la procreación y la perpetuación de la raza humana. En este espíritu, la homosexualidad sería una violación de la armonía natural y una amenaza de anarquía y desequilibrio. No obstante, la similitud con Zina la fornicación es evocada por ciertos ulemas musulmanes para establecer variaciones en la sanción: La homosexualidad femenina es tratada con una indulgencia relativa, pues no es asimilada ni a la fornicación ni a la homosexualidad masculina.

Los amores masculinos fueron proclamados y tolerados en tanto que amores no sólo carnales y sexuales, sino también filosóficos y místicos. El califa Al Amin compraba muchos eunucos para disfrute propio, renunciando así a sus mujeres y concubinas. Al Amin, hijo y sucesor del gran califa Harun al-Rachid , tenía un amor desmesurado por algunos de sus esclavos varoniles, y componía para ellos poemas donde manifestaba su pasión y su llama.

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El califa, cuyo imperio se extendía del Magreb a China, describe así a su servidor Kawthar en uno de sus poemas: Otros califas Abasíes, como Al Mutasim y Al Wathiq , escribían poemas de amor dedicados a jóvenes muchachos y a efebos. El califa Al Mutasim estaba prendado de un joven de una belleza excepcional que se llamaba Ajib, por el cual sentía una pasión sin freno. Estudios de Filosofía y Letras y luego de Historia en la Universidad de Toulouse, programa de doctorado luego donde me especialicé en Historia Medieval, con particular interés en el mundo religioso, la historia de las mentalidades y la historia del pensamiento.

Se me brindó la oportunidad de participar como colaborador en Anatomía de la Historia…Y aquí estoy. Clic para cancelar respuesta. Respecto a lo que cuento en el artículo es un material muy recurrente. Es conocido de muchos entre los ententidos del Islam. Imagino que sabes lo ofensivo que puede resultar que alguien manifieste que otra persona ha copiado. Un saludo, y gracias por leernos. Artículo anterior. Artículo siguiente.

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